La fruta triturada suele ser uno de los primeros alimentos que ofrecemos a los bebés. Y también uno de los que más dudas genera.
¿Lleva demasiado azúcar? ¿Es mejor con galleta? ¿Hay que cocerla siempre?
Aclarar estas ideas es importante porque cómo introducimos la fruta influye en cómo el niño aprenderá a comer en el futuro.
1. La fruta triturada siempre lleva demasiado azúcar
La fruta contiene azúcares propios del alimento. No es lo mismo que azúcar añadido.
Triturada en crudo y sin calor, la fruta mantiene su perfil natural, sin concentrar azúcares. Lo importante es que sea solo fruta, sin añadidos.
2. Si lleva galleta, alimenta más
La galleta no es necesaria. Aporta dulzor, pero no mejora el valor nutricional de la fruta.
Ofrecer la fruta tal cual ayuda al bebé a acostumbrarse a sabores reales.
3. Cuantos más ingredientes, mejor
En esta etapa, menos suele ser más.
Frutas simples facilitan la aceptación de sabores y el aprendizaje progresivo.
4. La fruta triturada no enseña a comer
Sí enseña. El bebé aprende a través del sabor, el olor y la textura, incluso antes de masticar. Una fruta triturada y no cocida mantiene ese aprendizaje sensorial.
5. Si le resulta ácida, mejor añadir azúcar
No hace falta. Los bebés pueden aceptar sabores naturales sin enmascararlos.
Añadir azúcar no mejora la aceptación a largo plazo.
La fruta triturada puede formar parte de una alimentación complementaria saludable si se ofrece tal como es: fruta real, sin galletas ni azúcares añadidos.
Respetar el sabor natural desde el inicio ayuda al bebé a desarrollar hábitos alimentarios más sanos y duraderos.